De mi, para ti. Yo.
De mí para ti, yo. Dedicado a la tercera edad
Los viejos no leen, los viejos no lloran, los viejos sólo callan; nadie compuso una canción para ellos; no sirven; nadie les leyó cuentos;son sordos; nadie les compuso un libro; no piensan; Nadie.
Y se van muriendo: Y tú te vas, ¡Qué seas feliz¡ Regresaras . , dice una canción de amor.
Y se van muriendo en los hospitales; hoy ha habido doce camas vacías más, mañana volverán a ocuparlas más carne que huele a muerto. ¡Dios¡ Nunca podría ser médico, ellos aspiran a curar, pero ven muerte también y son tan inhumanos, muy limpios en batas blancas, muy limpios sus guantes blancos, mucha desinfección en los termómetros, pero su corazón no sangra. Es de hielo.
-Aquí sólo traen a los que van a morir- Horas, días, tal vez meses y ya está Se irán como vinieron.
Y los viejos enfermos hablan entre si y se cuentan su vida, y el compañero de hospital no puede conocerla toda, porque pronto, se va él ó se va el otro, a casa porque curó o porque va a morir, ó porque ha de volver otra vez, pero entonces le darán otras habitaciones.
Y los nietos saludan los fines de semana desde el patio a los enfermos, porque son pequeños y no les dejan entrar, y los viejos saludan a través de las ventanas que no deben abrir para que no entre frío.
Y hace años, un hombre iba pregonando en cada una de las mil habitaciones del hospital: ¿Quieren que les ponga televisión? . 200 pesetas semanal.
Y una mujer iba vendiendo lotería de subnormales.
Pero hoy, ya hay televisión en cada habitación, y se sacan bonos de 3 Euros, 24 horas, y las habitaciones se llenan de visitas molestas y ruidosas.
¡Dejadles en paz¡
Y el viejo del hospital se cansa, le duele todo y se enfada.
Nadie ríe, todos están serios.
María no puede andar.
Antonio se quedó ciego.
Jesús tiene cancer.
En el hospital de oncología todos le conocen, hace más de seis meses que está en esa cama y ahora casi nadie viene de visita a verle.
¡Su hija cada domingo¡
Y Jesús sabía muchos chistes, pero ahora, solo y viejo (hace más de veinte años que enviudó), sólo ve fantasmas en sus sueños y bichos asquerosos que se acercan y se le meten por la nariz y las orejas y grita y grita.
Y un día se morirá.
Y el viento sopla doblando los árboles más fuertes y bacterias y microorganismos y vejez se vuelven tifones tropicales que se elevan sobre las laderas de las montañas y las rompen y la naturaleza se viene abajo, no le puede hacer frente y algo se va elevando de nube en nube, pasando de cúmulos a cirros elevados en un cielo que quiere caerse en pedazos, porque Jesús ha muerto, murió con sus fantasmas en su cabeza y en su cuerpo, murió gritando:
¡Qué no se acercara!
¡Qué no se acercara el fantasma negro de las mil caras!
Los viejos no leen, los viejos no lloran, los viejos sólo callan; nadie compuso una canción para ellos; no sirven; nadie les leyó cuentos;son sordos; nadie les compuso un libro; no piensan; Nadie.
Y se van muriendo: Y tú te vas, ¡Qué seas feliz¡ Regresaras . , dice una canción de amor.
Y se van muriendo en los hospitales; hoy ha habido doce camas vacías más, mañana volverán a ocuparlas más carne que huele a muerto. ¡Dios¡ Nunca podría ser médico, ellos aspiran a curar, pero ven muerte también y son tan inhumanos, muy limpios en batas blancas, muy limpios sus guantes blancos, mucha desinfección en los termómetros, pero su corazón no sangra. Es de hielo.
-Aquí sólo traen a los que van a morir- Horas, días, tal vez meses y ya está Se irán como vinieron.
Y los viejos enfermos hablan entre si y se cuentan su vida, y el compañero de hospital no puede conocerla toda, porque pronto, se va él ó se va el otro, a casa porque curó o porque va a morir, ó porque ha de volver otra vez, pero entonces le darán otras habitaciones.
Y los nietos saludan los fines de semana desde el patio a los enfermos, porque son pequeños y no les dejan entrar, y los viejos saludan a través de las ventanas que no deben abrir para que no entre frío.
Y hace años, un hombre iba pregonando en cada una de las mil habitaciones del hospital: ¿Quieren que les ponga televisión? . 200 pesetas semanal.
Y una mujer iba vendiendo lotería de subnormales.
Pero hoy, ya hay televisión en cada habitación, y se sacan bonos de 3 Euros, 24 horas, y las habitaciones se llenan de visitas molestas y ruidosas.
¡Dejadles en paz¡
Y el viejo del hospital se cansa, le duele todo y se enfada.
Nadie ríe, todos están serios.
María no puede andar.
Antonio se quedó ciego.
Jesús tiene cancer.
En el hospital de oncología todos le conocen, hace más de seis meses que está en esa cama y ahora casi nadie viene de visita a verle.
¡Su hija cada domingo¡
Y Jesús sabía muchos chistes, pero ahora, solo y viejo (hace más de veinte años que enviudó), sólo ve fantasmas en sus sueños y bichos asquerosos que se acercan y se le meten por la nariz y las orejas y grita y grita.
Y un día se morirá.
Y el viento sopla doblando los árboles más fuertes y bacterias y microorganismos y vejez se vuelven tifones tropicales que se elevan sobre las laderas de las montañas y las rompen y la naturaleza se viene abajo, no le puede hacer frente y algo se va elevando de nube en nube, pasando de cúmulos a cirros elevados en un cielo que quiere caerse en pedazos, porque Jesús ha muerto, murió con sus fantasmas en su cabeza y en su cuerpo, murió gritando:
¡Qué no se acercara!
¡Qué no se acercara el fantasma negro de las mil caras!
2 comentarios
white -
Besitos Chema
perseida -
No todos dejamos de ofrecer cariño y comprensión en los últimos momentos de vida, en esos años tan duros, en que algunas familias olvidan a aquellos que en otro tiempo, en otro lugar nos dieron todo.
No todos.
Un beso Chema.